El río de colores

Amarillo, azul, verde, rojo y negro. Durante seis meses al año, bajo el agua de Caño Cristales, en Colombia, se despliega una alfombra de colores.

Colombia es Realismo Mágico. Lo es gracias a García Márquez y a lugares como Caño Cristales, un paraíso terrenal con colores que parecen irreales. “El río más hermoso del mundo. El río donde se ahogó el arcoíris. El río que escapó del paraíso. El río de los cinco colores”. Con todos estos sobrenombres bautizó el periodista colombiano Andrés Hurtado García al río más peculiar de su país cuando lo descubrió en los 70. En aquella época era un secreto escondido a visitantes. Cuarenta años después se ha convertido en uno de los reclamos de ecoturismo más icónicos de Colombia. Aunque sufrió varias décadas de aislamiento por conflictos armados, su acceso se regularizó en 2010.

Se encuentra en la formación rocosa Escudo Guayanés. Surgida hace 1.200 millones de años, es una de las áreas más antiguas del planeta (su origen es anterior al de los Andes). Abarca varios países, entre ellos: Venezuela, Brasil y Colombia. En este entorno de bosques tropicales se esconde alrededor del 15% de las reservas de agua dulce de todo el planeta. Entre ese porcentaje destaca este caño –así es como se denomina a los ríos de corto recorrido– de la serranía de la Macarena, en el departamento de Meta (Colombia).

En ninguno de sus tramos supera los 20 metros de ancho y completa un recorrido total de 100 kilómetros. Medidas más que discretas. Entonces, ¿qué hace especial a Caño Cristales? Durante seis meses al año, aproximadamente, ofrece una explosión de color bajo el agua que lo ha convertido en un indispensable en las listas de “lugares que visitar antes de morir”. Con el fin de la estación lluviosa, en julio, el nivel del agua desciende. Es entonces cuando la planta acuática macarenia clavigera se encuentra en las mejores condiciones para florecer.

Sus tonos rojos y fucsias alcanzan su esplendor entre septiembre y noviembre, hasta que comienza la fase reproductiva. El parque permanece abierto de julio a noviembre, aunque el acceso está controlado y se limita 20 personas por día. Un turismo responsable regulado por Cormacarena (Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena) que también pretende preservar las pinturas rupestres –aún sin explorar– de la región.

Caño Cristales pertenece al Parque Nacional Natural Sierra de la Macarena, que se creó en 1971 y que el gobierno colombiano se encarga de proteger y promocionar. “El río es un símbolo medioambiental de la nación, un lugar donde confluyen la Orinoquia, la Amazonía y el Bosque Andino, y una de la áreas de interés ecológico más antiguas de América del Sur”, aseguran desde el Ministerio de Medio Ambiente.

A 150 kilómetros al sur de Bogotá, existen varias opciones para visitar las coloridas aguas del caño. Paquetes desde dos a seis días, con salidas de Villavicencio, Bogotá o Medellín. En la Macarena hay varias opciones de alojamiento. Desde allí hasta el caño hay que completar toda una aventura: un primer trayecto en lancha por el río Guayabero (20 minutos), otro a caballo por el Llano (50 minutos), y una caminata de una hora hasta la entrada del río. La recompensa, un paraíso sin cobertura. Tan escondido que ni Google Maps es capaz de ubicar.

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